Píldoras audiovisuales en el espacio urbano

El objetivo de este trabajo es reorientar la visualización de contenidos audiovisuales en formato de microvideos en diferentes espacios de la ciudad de Rosario, generados  a partir de las propuestas de seminarios y talleres del proyecto Facultad Libre.

Situación problemática

Desde el año 2006 el proyecto cultural y educativo Facultad Libre lleva adelante en Rosario la construcción de espacios para el pensamiento, el intercambio de ideas y la discusión en diversos campos disciplinares, convocando a figuras y personajes que en sus trayectorias han propiciado una problematización teórica y/o práctica de las áreas en las que han enfocado sus trabajos.

Dispositivos que buscan abrir al saber adoptando dos particularidades. En primer lugar, se constituyen como propuestas abiertas al público en general, sin prescripciones y como complemento a los espacios de formación que la educación formalizada e institucionalizada propone. En segundo lugar, el abordaje de los temas trabajados en cada actividad encuentra un marco de interdisciplinaridad que busca alejarse de los rasgos programáticos y graduales de los planes de estudio que nutren la educación formal.

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La Facultad Libre de Rosario es un espacio experimental donde se busca ensayar nuevas formas del saber. Un proyecto cultural y educativo que reconoce que el saber está en litigio, e intenta, tras esa distinción, pronunciarse ampliando los límites de lo considerado saber legítimo.

En ese recorrido, desde aquellas primeras actividades desarrolladas por el proyecto,  se vienen generando, año a año, contenidos audiovisuales en base a un activo registro de cada una de las propuestas. En efecto, actualmente el sitio de la Facultad Libre –www.facultadlibre.org- incluye una sección denominada VIDEOTECA donde los usuarios pueden visualizar los videos de los seminarios de manera libre y gratuita. Actualmente la lista incluye 25 seminarios.

Esta posibilidad está dada por la utilización de la plataforma que ofrece YouTube, donde la Facultad Libre posee un canal propio que permite generar listas de reproducción, facilitando el acceso, la visualización y la distribución de los contenidos. Esos contenidos audiovisuales organizados son incrustados luego en cada una de las publicaciones que corresponden a la sección VIDEOTECA, incorporando también el programa escrito del seminario, ofreciendo contexto, fotografía y una breve Bío del docente. El post integra Apps de redes sociales (Facebook y Twitter) para que los usuarios puedan compartir cada segmento.

Una buena gestión de medios sociales, principalmente en el último año, hizo posible que el proyecto tenga una creciente y progresiva penetración  y distribución de sus contenidos sobre nuevas audiencias. Hoy, el canal de YouTube del proyecto cuenta con 498 suscriptores y más de 99 mil reproducciones totales. La penetración de los contenidos en nuevas audiencias -ampliando los límites territoriales de la propuesta- se tradujo en un mayor re-conocimiento de las acciones ejecutadas.

Sin embargo, más allá del camino avanzado, el objetivo de este trabajo es indagar y dar forma a una estrategia que acerque los ejes conceptuales que se trabajan en el espacio de la Facultad Libre hacia nuevos públicos, a partir de una maniobra que visibilice sus producciones más allá de los límites que se marcan en el ecosistema de los medios sociales.

La cultura móvil: Nuevas formas de acceso

En los últimos años, el uso de dispositivos tecnológicos conectados a la red mostró un enorme crecimiento a escala global. En Argentina, como en muchos otros países, esta emergente tuvo un avance exponencial, a partir de millones de nuevos usuarios con posibilidades de acceso. En ese proceso se pueden advertir dos efectos inmediatos: la superación de las distancias y el acercamiento de actores individuales y colectivos alejados entre sí. (Urresti, 2011)

Con esta irrupción, los mensajes circulan en forma  infinita y acelerada. Al mismo tiempo, las interacciones entre usuarios de nuevos dispositivos y medios sociales configuran un nuevo orden de lo público, y los límites entre esa esfera y lo privado se muestran poco nítidos. El trabajo, el estudio, el esparcimiento e incluso el descanso de un importante número de personas a escala global aparecen atravesados por el uso de algún dispositivo con conectividad.

El creciente uso de interfaces digitales establece nuevas reglas de juego al interior del sistema cultural y en los procesos de mediatizaciones que se producen a partir de las nuevas plataformas. La red horizontalizó las maneras en que los sujetos se relacionan, sus formas de consumo, sus hábitos e incluso sus representaciones. Este proceso trajo aparejado un cambio en las formas de comunicación y consumo cultural, que tiene como fundamento el surgimiento de nuevas posibilidades de producción, distribución y acceso en el ecosistema digital.

Sin dudas, uno de los acontecimientos más importantes de la llamada revolución digital es la irrupción de los dispositivos móviles: teléfonos inteligentes, tablets, Ipods, Ipads y otros objetos. Como señala Roberto Igarza, “a la creciente tasa de penetración de los móviles con acceso a Internet se le suma una abundante generación digital cuyos comportamientos difieren, al menos en parte, de las formas de relacionarse con el sistema cultural mediático respecto de las generaciones anteriores. Estos fenómenos se potencian gracias al apuramiento tecnológico propio de una era en la que parece que las personas han redescubierto el valor del tiempo”. (Igarza, 2010:8)

El marcado incremento del uso de Smartphones y otros aparatos móviles conectados a la nube está provocando grandes efectos en la cotidianidad de esos usuarios en los grandes centros urbanos. La ciudad con sus tradicionales espacios públicos y semipúblicos es ahora un ámbito que con la irrupción de los dispositivos móviles se conjuga con la virtualidad, con mensajes que viajan por los medios sociales, con aplicaciones para la geolocalización, interacciones para conocer el estado del servicio del transporte público, el pago de impuestos y servicios, y muchas otras posibilidades que dan forma a un nuevo comportamiento del habitar urbano.

En el libro “Burbujas de ocio”, que profundiza sobre las nuevas formas de consumo cultural, Igarza introduce que “los largos tiempos de espera, los traslados entre el hogar y el trabajo, y el incremento de nativos digitales entre los jóvenes profesionales, son los factores principales de la tan notable visibilidad que han adquirido los dispositivos móviles en nuestras sociedades hiperurbanas. Para las nuevas generaciones, comunicación interpersonal y entretenimiento se conjugan simultáneamente, son indisociables. Su vida es una secuencia de transiciones entre brevedades e intermitencias de todo tipo, naturaleza y origen”. (Igarza, 2009:12)

Al mismo tiempo, los dispositivos móviles –o la cuarta pantalla- añaden el componente de la movilidad haciendo posible que los usuarios puedan acceder a una oferta infinita de contenidos educativos, de entretenimiento o noticias en el lugar en que se encuentren y en un contexto diferente al del consumo en el hogar (Vacas, 2008:98).

En términos prácticos, la telefonía móvil que utiliza tecnología 3G o se conecta a redes inalámbricas permite a los usuarios un uso multiplataforma y un sinnúmero de recorridos que terminan por ser la clave en la orientación de determinadas acciones. “Estos nuevos dispositivos reúnen todo lo que se puede esperar de la convergencia de medios en un mismo aparato: tener teléfono para mantener una o varias llamadas simultáneas y marcación por voz, poder acceder a Internet para navegar en formato horizontal y vertical, visualizar mapas o imágenes de satélite, reproductor de música que puede ser separada por álbumes para una rápida localización, reproductor de vídeos, de programas de televisión y de películas, visualizador de imágenes que se manipulan con los dedos para ampliarlas con sólo arrastrar los dedos sobre ellas, seleccionar una parte de las mismas, etc.” (Osuna y Busón, 2007: 48).

Los nuevos aparatos alteran el modelo sobre el cual descansaba el sistema cultural-mediático. A la linealidad que gobernaba el esquema de la producción, distribución y acceso a la información, sobreviene una estructura reticular cada vez mayor que modifica la hegemonía de los mensajes de los medios de comunicación masiva. Las audiencias ahora son activas, inquietas y creativas. En suma, según plantea la doctora en comunicación Sandra Baldettaro, “la instantaneidad y la celeridad de los contactos que potencian las interfaces actuales y su efecto de globalización producen una transformación sustantiva en la construcción y la experiencia del espacio y la temporalidad, y de la relación con los otros”. (Valdettaro, 2012:160)

Tomando estas variables emergentes es posible enfocar una estrategia que capítalice usos y posibilidades instaladas por las nuevas tecnologías. La clave estará en cómo captar la atención de esos ciudadanos hiperconectados, incorporando una acción que considere el actual uso del tiempo, la interacción con el espacio, el consumo digital y el intercambio de mensajes entre usuarios.

Contenidos que buscan expandirse

Tomaremos ejemplos concretos de las actividades del proyecto Facultad Libre y algunas prácticas 2.0 que acompañan su desarrollo. Es posible pensar un seminario, comúnmente con una duración de tres días y unas seis horas totales, como tronco del cuál desprenden dos ramas que hoy existen y amplían los límites de lo que sucede en las propuestas que tienen lugar en el seno del proyecto. Una se dirige hacia participación de usuarios de Facebook y Twitter cuando transcurre una clase determina, con una cobertura dada por la figura del Community Manager o curador de contenidos y un seguimiento activo de las ideas que van surgiendo a cada instante. En esta instancia, emerge la interacción a partir de los contenidos que se comparten desde el espacio del auditorio con los usuarios de medios sociales que siguen el desarrollo de la experiencia en forma simultánea. Hay en esa experiencia una segunda propuesta de encuentro, y el acontecimiento supera sus límites analógicos.

La otra rama apunta al registro –audiovisual y escrito- que luego se traduce en un contenido que puede ser revisado y compartido libremente por cualquier usuario en la plataforma web de la Facultad. Cuando esos contenidos son alojados, se produce la distribución y el consecuente intercambio con los seguidores en los medios sociales. La discusión continúa, el relato supera los límites analógicos y se sumerge en una matriz virtual pública y de libre acceso.

Sin dudas, el arribo a las plataformas digitales y la utilización del formato audiovisual para compartir las producciones y generar puntos de encuentro más allá de lo físico, imprimen cierto grado de pragmatismo a una idea que forma parte de la naturaleza del proyecto: La de abrir los límites del acceso al saber.

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Una discusión del campo intelectual, el debate sobre determinado tema coyuntural o la presentación de un libro sobre historia argentina pueden convertirse en contenidos alojados en la web a los que llegan miles de usuarios con un interés natural por recorrerlos y con la capacidad de interactuar. Mario Carlón, doctor en Ciencias Sociales, interpreta que “estos procesos de convergencia han desencadenado un huracán que está haciendo crujir a los históricos medios masivos, porque desde entonces son los sujetos y no los medios broadcast quienes deciden qué discursos consumir, cuándo y a través de qué dispositivos”. (Carlón, 2012:177).

Asistimos a la ubicuidad del acceso, los nuevos dispositivos que caracterizan nuestra era potencian las maneras de expresarnos, comunicarnos, educarnos y trabajar, independientemente de donde nos encontremos (Castro Rojas, 2011). Somos protagonistas de una época que nos permite elegir cómo llegar a los contenidos que nos interesan, seleccionar géneros, formatos y lenguajes. Podemos compartir, comentar, validar y replicar los mensajes y las informaciones. La hegemonía de los medios masivos que suponían un receptor pasivo se diluye, y la emergencia de un nuevo ecosistema mediático invita –y al mismo tiempo obliga- a redefinir las estrategias de comunicación que los emisores se proponen desarrollar.

Uno de los efectos que estos cambios introducen tiene que ver con la fragmentación de las audiencias. Ya no es posible pensar contenidos que estarán dirigidos a un receptor ideal, pasivo y homogéneo. El masivo flujo de datos en la red trajo consigo un fenómeno de dispersión y diversificación de las formas de consumo de medios, pero, paralelamente, instaló la posibilidad de armar un recorrido propio en la experiencia de usuario de las nuevas plataformas.

Teniendo en cuenta que las audiencias aparecen fragmentadas, el desafío es experimentar con contenidos pensados/dirigidos a distintos públicos. Y muchos de esos públicos hoy pululan por los espacios urbanos comunes replicando prácticas anteriores a la revolución digital, pero con una potencialidad de acceso a todo lo que en la esfera 2.0 circula. Ya sea en la parada de un colectivo, en los ratos de espera en un consultorio o en las pausas en el cursado de una materia en la universidad, un amplio número de usuarios de dispositivos móviles aprovechan su tiempo para acceder a contenidos digitalizados.

Ese escenario nos lleva a pensar a la ciudad como una gran plataforma hipertextual, en donde desde cualquier punto se pueden ingresar, intercambiar, descargar o compartir contenidos y mensajes digitales. La ciudad es un espacio hipertextual. La ciudad es hipertexto, es web (Igarza, 2010). Enorme plataforma reticular que posibilita infinitos recorridos, la metáfora más acaba de la naturaleza que posee el mundo 2.0.

Microrrelatos o Píldoras libres

Podemos definir a la telefonía móvil como un canal masivo de consumo individual. El celular convive con nosotros en tiempo y espacio, en cada una de nuestras aventuras cotidianas. Este proceso tiene impacto sobre dos aristas fundamentales: la distribución y el acceso a contenidos. En los últimos 30 días, en el canal de YouTube de la Facultad Libre, el 35% de las fuentes principales de tráfico corresponden a aplicaciones para celulares. Las cifras marcan un rumbo, un camino que debe ser considerado si lo que se pretende es capitalizar audiencias más allá de las conocidas.

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El consumo de contenidos a través de móviles experimenta un fuerte crecimiento. La sociedad del ocio intersticial demuestra nuevos comportamientos, y aquellas horas de la vida cotidiana que anteriormente eran tiempos muertos, ahora coexisten con aparatos móviles que cobraron protagonismo posicionándose como el principal compañero de viajes, de esperas y la compañía más común en la soledad de las grandes masas. (Igarza, 2008)

El hecho explica, en parte, el aumento y la proliferación de los consumos por medio de esos dispositivos. Pero si hablamos de pausas, quiebres y microdescansos, no podemos eludir la importancia de dirigir hacia esas instancias de consumo contenidos dinámicos, contundentes, que abran y cierren en pocos minutos y que no se desvanezcan ante la limitada atención que propicia la mezcla de ocio con otras tareas por parte de los usuarios que logramos captar. Es el formato audiovisual el que más se adapta a estas nuevas formas de consumo.

Es necesario dimensionar que con la irrupción de estos dispositivos y el consecuente uso, “las audiencias se volverán más selectivas, eligiendo los mensajes y profundizando la relación individuada entre emisor y receptor. La pluralidad de mensajes a partir de un enfoque nano(audiencias) se constituye como uno de los pilares del nuevo ecosistema de medios, potenciado por el despliegue de redes inalámbricas de mejores prestaciones y de dispositivos móviles optimizados para incorporarse al tiempo de la fruición audiovisual” (Igarza, 2009:49).

En un contexto donde reina la fragmentación y la rapidez de consumo, lo único que sobrevive es lo breve (Scolari, 2009). De aquí la necesidad de adaptar los formatos de seminarios que alcanzan las seis horas, a cápsulas audiovisuales que abran y cierren el relato en no más de diez minutos. Luego, nuestro objetivo será llevar esas brevedades a diferentes espacios públicos de Rosario para lograr una interacción… ¿pero cómo?

Ciudad hipertextual

Pensaremos la ciudad como plataforma narrativa. La propuesta será salir del espacio físico propio de la Facultad Libre, para ir hacia otros lugares públicos transitados por multitudes urbanas para poner en juego estrategias de interacción con nuevas audiencias.

Lejos de pensar una producción que parta de la esfera analógica a la digital para seguir habitando ese ecosistema, buscaremos un recorrido inverso, donde el acceso a los contenidos esté determinado por una interacción en territorio, a partir de piezas gráficas y la inclusión de códigos bidimensionales como fase interactiva.

Desde hace seis meses el equipo de producción del proyecto se viene trabajando en la creación de formatos de contenidos complementarios a los ya mencionados. Breves segmentos audiovisuales con entrevistas y presentaciones de los docentes convocados, u otros actores que participan activamente de las propuestas.

Píldoras audiovisuales de no más de diez minutos que pueden introducir a la “Historia de la Contracultura” con el filósofo Esteban Ierardo, recorrer un debate sobre “Ensayo y literatura en América Latina” de la mano de María Pía López o transitar las ideas de “Dramas y dinero: Literatura, ciencias sociales y política” a partir de un intercambio con el sociólogo Ariel Wilkis.

Llegar a las audiencias, sin que ellas lleguen a nosotros

En este trabajo monográfico intentamos dar cuenta del escenario sobre el cual se erigirá la estrategia de visibilizar las producciones de la Facultad Libre hacia nuevas audiencias. Tomaremos ahora algunos números que nos ayudarán a entender cada una de las etapas que recorrerán los contenidos generados.

El seminario “Historia de la contracultura” tuvo lugar los días 16, 17 y 18 de abril. A la propuesta asistieron ochenta personas que durante las tres jornadas intercambiaron ideas y conceptos en torno al eje presentado. Luego, en base al registro audiovisual de la actividad, el seminario completo fue cargado en el canal de YouTube de la Facultad Libre. Mientras se escribe este trabajo, los videos cuentan con más de 800 visualizaciones. La distribución de estos contenidos estuvo oficiada principalmente por las cuentas de Facebook y Twitter del proyecto y su consecuente viralización, pero otros usuarios accedieron por vía directa desde la plataforma YouTube. Muchos de ellos –y como lo marcan las estadísticas comentadas- llegaron a través de dispositivos móviles.

Pero a los asistentes al seminario y a las audiencias 2.0 logradas por la carga de los registros a la plataforma audiovisual, se suman 156 visualizaciones que corresponden a la presentación de los ejes conceptuales del seminario que ofreció Ierardo en la micropresentación de 6 minutos del tema abordado. Una cápsula digerible mucho más rápidamente que se amolda rotundamente a las posibilidades de consumo de esos usuarios nómadas que pululan la esfera pública.

Generaremos entonces una doble propuesta. Primero, en la web de la Facultad Libre (www.facultadlibre.org) se agregará una sección denominada “Píldoras libres” que dará el marco para que todos los microrrelatos que se desprenden la propuesta estructural de cada seminario sean ubicados y reconocidos rápidamente por los usuarios que llegan al sitio.

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Pero la apuesta principal será lograr una interacción con otros usuarios que en distintos puntos de la ciudad puedan encontrar una vía de acceso directo a los microcontenidos audiovisuales que van integrándose a la sección. El objetivo radica en que el usuario a través de su dispositivo móvil acceda a cualquiera de los contenidos creados como píldoras, logrando un nuevo nicho de audiencia que de momento no está siendo contemplado en la comunicación del proyecto.

Para esto, utilizaremos diseños gráficos tamaño A3 que incluirán códigos QR como interface de acceso al contenido audiovisual en cuestión. Existen actualmente muchos programas para descifrar códigos QR, aplicaciones que pueden ser instaladas en diferentes dispositivos, y la mayoría de ellos son gratuitos. En nuestro caso, recomendaremos la descarga de Junaio que resulta de buena usabilidad.

Cada afiche será incrustado en diferentes puntos de la ciudad, algunos indistintamente, como paradas de colectivos y esquinas transitadas, pero otros considerarán la pertinencia del tema con el espacio físico en el que será pegado, atendiendo al potencial interés de los sujetos que allí circulan. Por ejemplo, si el tema trabaja algún pasaje de la Literatura, corresponderá ubicar un afiche en la Facultad de Humanidades donde se estudia la carrera de Letras, etc.

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Cada pieza tendrá como central el título de la propuesta, el nombre del oferente y un espacio para el código que dirigirá a la visualización inmediata de la narrativa audiovisual, integrada en la web de la Facultad Libre junto a la fundamentación del seminario, la bibliografía trabajada y la biografía del docente. El post incluirá aplicaciones de redes sociales para que los usuarios que llegan puedan interactuar con el contenido y/o compartirlo con sus contactos.

Teniendo en cuenta la multidisciplinariedad de los ejes que se trabajan a lo largo de cada año en las propuestas de encuentro del proyecto, podremos experimentar la estrategia planteada con contenidos pensados/dirigidos a distintos públicos, sin desobligarnos del problema planteado de la fragmentación de las audiencias. Los contenidos buscarán ser atinados, pero al mismo tiempo serán la puerta de ingreso para que otras personas, que sin proponérselo, conozcan y se interioricen sobre las acciones que se proponen en la Facultad Libre.

Vale mencionar que la totalidad de los contenidos compartidos circulan bajo licencia Creative Commons, pudiendo ser reproducidos y utilizados con el solo requisito de mencionar la fuente. Esa es la idea que moviliza a este proyecto colectivo, la de una cultura libertaria que, a diferencia del paradigma cultural que fija el mercado, no se agota ante las condiciones materiales que cuando no están dadas terminan por impedir su acceso.

Conclusiones

Las herramientas digitales para la producción y la comunicación de contenidos están al servicio de todos los usuarios. Medios tradicionales, instituciones públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales e individuos particulares tienen a su disposición un abanico inagotable de recursos que impactan sobre las vetustas dimensiones que el sistema mediático abarcaba antes del arribo del ecosistema digital.

La capitalización de esas posibilidades no radica en su utilización como mero espacio donde se reproducen prácticas ya conocidas o migradas de formatos anteriores. Lo digital y lo analógico ahora coexisten, pero no se trata de un sistema u otro. Lo viral y lo reticular de la web, de la ciudad, son del orden ontológico. Estamos frente a la presencia de nuevos dispositivos que integrándose a las prácticas humanas tradicionales pueden potenciar las redes y el intercambio entre las personas, el acceso al conocimiento, a la información, la música, como también provocar nuevos discursos emergentes, una mayor participación en temas políticos, en decisiones sobre políticas públicas o en pasiones irrefrenables.

En el escenario actual, no se puede negar que la evolución de los medios tecnológicos amplió las perspectivas de participación. Todos podemos ser protagonistas, todos podemos construir nuestros propios relatos o elegir qué camino seguir en un terreno que no posee ni límites claros.

Aventurarse en estrategias que busquen nuevas formas de participación, de encuentro e intercambio haciendo uso de las capacidades técnicas y tecnológicas actuales es la mejor manera de comprender hacia dónde va la cosa. Entendiendo en todo momento que los procesos de circulación son el nuevo gran campo de batalla, y en ella, los dispositivos técnicos son en sí mismos inertes: todo depende de lo que las sociedades, en definitiva, hacen con ellos. Ese es el enigma a descifrar en el estado actual del ecosistema digital y en la apropiación práctica que los sujetos producen a partir de su irrupción.

Bibliografía

Igarza, R. (2010). Nuevas formas de consumo cultural: Por qué las redes sociales están ganando la batalla de las audiencias. San Pablo: Comunicação, mídia e consumo en http://robertoigarza.files.wordpress.com/2013/06/art-por-quc3a9-las-redes-sociales-estc3a1n-ganando-la-batalla-de-las-audiencias-igarza-2010.pdf.

Igarza, R. (2009). Burbujas de ocio. Nuevas formas de consumo cultural. Buenos aires: La Crujía Ediciones.

Vacas, F, Igarza R. y Vibes, F. (2008) – La cuarta pantalla. Buenos Aires: Editorial Cúspide

Osuna, S. y Busón, C. (2007). Convergencia de medios. Barcelona: Icaria Editorial.

Valdetaro, S. (2012). Las políticas de los internautas. Nuevas formas de participación. Buenos Aires: La Crujía Ediciones.

Carlón, M. (2012). Las políticas de los internautas. Nuevas formas de participación. Buenos Aires: La Crujía Ediciones.

Castro Rojas, S. (2011). “En la actualidad se asiste a la ubicuidad del acceso”. Rosario: Crónica Z en http://cronicaz.com.ar/2011/11/25/sebastian-castro-rojas-en-la-actualidad-se-asiste-a-la-ubicuidad-del-acceso/.

Igarza, R. (2010). La ciudad, hipertexto y creatividad ii. Interactive Digital Media en http://robertoigarza.wordpress.com/2010/07/09/la-ciudad-hipertexto-y-creatividad-ii/

Scolari, C. (2009). Formatos breves, microrrelatos y otros nanosaurios. España: Hipermediaciones en http://hipermediaciones.com/2009/10/21/formatos-breves-microrrelatos-y-otros-nanosaurios/

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